Simón Díaz, o el «tío Simón» como lo llamamos los venezolanos, inventó la alegría. En serio. Bastaba verlo caminar por cualquier calle de un pueblo o ciudad en Venezuela para constatar su real conexión con la gente. Era una especie de imán que aglutinaba a su alrededor no solo gente del status quo, o políticos o gobernantes de todas las…
